Nada en la nevera
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Atún marinado con salsa de soja
Esta receta, de extrema sencillez, me la pasa mi amigo Antonio Orero, otro fanático de la cocina japonesa como esta bitácora. A él le agradezco un sinfín de consejos culinarios que poco a poco irán apareciendo por estos lares.
Para todos aquellos que cada vez que pisan un restaurante japonés buscan como desesperados el área de sashimi va dedicada esta receta. De manera fácil y rápida se puede tener un plato de pescado fresco en la mesa. Se procede de la siguiente manera: compramos atún fresco y lo cortamos en dados de unos 2x2x2 cm. Lo sumergimos en soja y lo dejamos marinando alrededor de 15 minutos. Lo disponemos cuidadosamente en un plato con un recipiente para matizar con soja y wasabi antes de llevar a la boca, y a disfrutar. Así de sencillo y así de elemental, es resultado es espectacular. Se puede repetir el proceso con salmón, aunque en ese caso conviene mantenerlo en sal previamente un par de horas en la nevera y luego lavarlo con agua fresca antes de empezar con el marinado de soja.
Spaghetti carbonara con verduras de temporada
Una auténtica receta de Nada en la nevera™ que hace honor al origen de esta bitácora. La pasta es sencilla y variable, consiste en utilizar las verduras que se nos estén poniendo malas en el fondo de la nevera, darle un par de retoques y servir caliente. La base se asemeja a la carbonara, por eso el nombre, pero todo parecido o vulneración del plato italiano es mera coincidencia.
Ingredientes (2P): 200 gr. de spaghetti, nata líquida, nuez moscada, sal, pimienta, vino blanco, bacon y las verduras que consideremos apropiadas (en este caso pimiento rojo y ajos tiernos).
En una sartén de base amplia y con tapa se fríe el pimiento cortado fino, a fuego lento; posteriormente se sube el fuego y se le añaden los ajos tiernos y un chorro de vino blanco hasta que se reduzca. Se le añade la nata con un poco de leche, nuez moscada, sal y pimienta negra recién molida. El bacon se puede hacer en el microondas entre dos servilletas para que pierda la grasa y añadirse posteriormente al sofrito. Mientras tanto habremos hervido la pasta en agua salada el tiempo que indique el envase. Un plato económico que además nos ayuda a reciclar la nevera. A disfrutar.
Ruotte della nonna affumicate
Una receta más de improvisación y éxito. Esta en concreto la preparé por primera vez recién llegado a Milán tras el paso por el Esselunga más cercano. Un par de calabacines, un poco de bacon, ruedas y aceite de oliva. Quizá le tengo cariño al plato por el recuerdo de aquel momento (hay sabores que te hacen viajar en el tiempo), pero en cualquier caso el plato está de muerte. Las ruedas en este caso me las ha traído una amiga (gracias Lucía!) ya que en Valencia siguen siendo difíciles de encontrar (sigo buscando…).
Ingredientes (2P): 200gr. de ruedas barilla, 2 calabacines, 100 gr de bacon a tiritas, albahaca, pimienta negra, aceite de oliva virgen extra y parmesano recién rallado.
El plato no tiene complejidad alguna. Se corta el calabacín en rodajas o tacos menudos, se sofríe hasta que empiece a dorarse, se le añade el bacon y un pelín de pimienta negra. Mientras tanto se cuece la pasta según indique el paquete y una vez cocida se añade al sofrito. Se marea ligeramente y una vez en el plato se le añade la albahaca (mejor fresca, claro), un poco de aceite de oliva virgen extra y se le ralla parmesano sobre el plato. Sencillo pero delicioso. Prometido.
Penne rigate con gambitas y monte
A pesar de lo extraño de la mezcla, esta pasta es un buen ejemplo de cómo casan ciertos alimentos que a priori no se nos presentan juntos en la naturaleza. Os presento una pasta que acerca el marisco al terreno de las setas y los espárragos, que une mar y tierra y los mezcla dejando un plato sencillo y sin pretensiones, pero sabroso y garantizado.
Ingrdientes (2P): 200 gr de penne rigate barilla, un manojo de espárragos trigueros, 200 gr de setas blancas, 2 o 3 ajos tiernos cortados finos, un puñado de almedras (frita marcona) y 100 gr de gambas peladas.
Se prepara el sofrito poniendo en una sartén con unas gotas de aceite los ajos tiernos y las gambas, hasta que se doren ligeramente. Se reservan fuera de la sartén mientras se sofríen las setas, y cuando éstas se doren un poco y se haya eliminado el agua sobrante se le añaden los espárragos. Se marea un poco todo junto se añade un poco de vino blanco (20 ml). Cuando se evapore todo el alcohol se devuelven las gambas con los ajos a la sartén y se remata con un golpe de fuego.
Mientras hemos preparado el sofrito la pasta se debe haber cocido en agua hirviendo salada durante el tiempo que indique el paquete (esto es muy importante, hay que ser estrictos con el tiempo marcado por el productor). Se escurre la pasta y se suma al sofrito junto con las almendras unos segundos, para que todo se mezcle bien. Se sirve en una fuente y a la mesa.
Con respecto al parmesano, al llevar algo de marisco se supone que no debemos ponerle ningún queso, pero lo dejo a elección del consumidor. Que aproveche.
Pollo hindú con arroz basmati
El mestizaje es propio de las culturas mediterráneas y con este post queremos rendirle homenaje al curry, a la cúrcuma y a la cayena. Un pollo salteado con salsa hindú y arroz basmati que despierta todas nuestras raíces gastronómicas de este lado y otros del mediterráneo.
Ingredientes (2P): solomillos de pollo, tres unidades por cabeza, 1 cebolla, 50ml de vino blanco, 200 ml de nata líquida, 100 gr de almendras marcona frita, cayena molida, cúrcuma, curry, pimienta negra, sal, 200 gr de arroz basmati y un poco de leche semi.
Empezamos calentando agua en un cazo para cocer el arroz el tiempo que diga el envase. Por otro lado picamos la cebolla en picadora, muy fina, y la ponemos a sofreír en una sartén con unas gotas de aceite. A medida que se cueza añadimos el pollo troceado y el vino blanco. Esperamos a que reduzca y ponemos una pizca de cayena molida, otra de cúrcuma, sal, pimienta negra recién molida y una cucharada sopera de curry. Se mezcla todo hasta que esté homogéneo. Se añade la nata y un poco de leche para aclarar la salsa. Se sirve el pollo con la salsa por un lado y por otro un bol con el arroz para acompañar.
Tomates al horno rellenos de champiñones
Una receta fácil para amenizar el fin de semana. En plan cena ligera, unos tomates con algo dentro y un rato al horno son un acierto seguro. En este caso, queso y champiñones frescos, con algún detalle más. La receta es prácticamente autoexplicativa, pero no obstante paso a detallarla a continuación.
Ingredientes: 1 tomate grande de buena calidad por cabeza (mejor valenciano o raf), dos o tres champiñones de buen tamaño para cada tomate, parmesano para rallar, gouda o emmental en cuña, vino blanco, un poco albahaca, ajo, cayena y pimienta negra molidas.
Primero que nada lavamos y cortamos los champiñones y vaciamos los tomates, previamente cortados por la mitad. En una sartén disponemos los champiñones troceados menudos y un ajo muy picado a saltear y al minuto se le incluye el relleno de los tomates (con o sin pepitas, va en gustos). Cuando empiecen a coger color se añade el vino y la albahaca, y cuando se reduzca el vino se salpimenta y se reservan.
A los medios tomates vacíos les ponemos unas gotas de aceite de oliva en el fondo, junto con una pizca de cayena molida y los rellenamos del pesto de champiñones. Los tapamos con una lámina de gouda o emmental y al horno unos 20-25 minutos. Al salir, los disponemos en una fuente y rellenamos los huecos blancos con canónigos, terminando el plato con un poco de parmesano rallado por encima.
Panecillos gratinados con puerros y gouda
Sábado por la mañana, sol (en navidad). Clara de limón y pincho de tortilla en una terracita en la puerta del Mercado Central de Valencia. No sé si será por el trasiego de gente aparentemente feliz y tranquila, por el sabor de la tortilla recién hecha o por el sonido de las cuerdas de una guitarra callejera, pero esta es sin duda una de las mejores costumbres que tiene esta ciudad. Es una visita obligada para todo aquél que le guste el mundo gastronómico, especialmente para los cocinitas de fin de semana. El caso es que he adquirido unos puerros de tamaño XL, una buena cuña de gouda tierno, perejil y algo más y me he dispuesto a preparar esta receta del libro “Brunch, un placer de fin de semana” (Ed. Parragon) del que ya hemos hablado en alguna otra ocasión. Es delicioso mezclar los sabores del puerro tierno y ligeramente dorado con el Gouda gratinado y suave. Os recomiendo perder un poco de tiempo en prepararla porque merece la pena.
Ingredientes (2P): 3 puerros grandes, una cuña de unos 3 cm de Gouda tierno o Cheddar en su defecto, 1 cucharada de perejil picado, una pizca de albahaca, 25 gr. de mantequilla, sal y pimienta.
Cortamos los puerros por la mitad, desechando la parte verde y las raíces, y los volvemos a cortar en rodajas finas, para que se separe bien. En una sartén grande o cazuela mediana ponemos la mantequilla y cuando esté un poco derretida los puerros y rehogamos durante 5 minutos sin parar de moverlos; hasta que se empiecen a dorar. Los retiramos y les añadimos la sal, la pimienta, la albahaca y el perejil picado; rallamos la mitad del queso y lo removemos todo bien, para que se mezcle de forma homogénea. precalentamos el grill del horno, cogemos dos panecillos medianos y los cortamos por la mitad. Los tostamos ligeramente por la parte de fuera y los disponemos en una fuente de horno. Les añadimos los puerros con generosidad y cortamos el resto del queso en lonchas finas que dispondremos sobre los puerros en los panecillos. Lo metemos todo en el horno unos 15 minutos o hasta que se funda y se dore el queso, quedando ligeramente crujiente. Vamos, una verdadera pasada. Nada más, servir en plato frío y a la mesa.
Pasta ligera para días de resaca navideña
Con tanta comida familiar, tanto cordero, marisco, consomé y demás…, con las comidas y cenas previas de empresa, con todo el follón alimenticio navideño se hecha de menos un plato de pasta ligero y sano, sin historias, con lo que encuentras a mano, para desempalagar y cuidar un poco el estomago tras el “maltrato” de estas fechas. En realidad podemos ponerlo lo que queramos si no metemos carga proteica, mientras todo quede entre el tomatito y las verduritas todo entra, aunque os propongo una receta concreta que ha salido genial.
Ingredientes (1P): 100 gr de pasta (penne rigate en este caso), una cebolleta, dos o tres ajos tiernos, un ajo, una guindilla, dos tomates maduros, una tacita de leche, albahaca… y creo que nada más.
La pasta se cuece según envase con el tiempo que indique y en picamos todas las verduras por separado. En un cazo ponemos aceite de oliva virgen extra y sofreímos un poco el ajo picado con la guindilla. Cuando se dore añadimos el ajo tierno y la cebolleta, y lo rehogamos todo junto. Por último añadimos el tomate y la albahaca (mejor fresca, aunque no es temporada). Tapamos y dejamos a fuego lento unos diez minutos. Calentamos una tacita de leche en el micro y se la añadimos al guiso, para dar un poco de cuerpo; si gusta podemos añadir unas gotas de tabasco, aunque en ese caso lo de “ligerito” lo ponemos en entredicho… Cinco minutos más a fuego medio y cuando aquelle tenga buen color y olor se retira y se mezcla con la pasta previamente escurrida. Se sirve inmediatamente y se le añade parmesano rallado y un poco de pimienta negra recién molida. Y listo.
Caldoso improvisado para domingo lluvioso

Cuando la temperatura baja y las defensas siguen su camino necesitamos un buen guiso reconstituyente, que nos llene de calor por dentro. En este caso os presento un arroz caldoso improvisado con lo que había en la nevera: una longaniza de pueblo, un par de costillas de cerdo para guisar, unos trozos de chorizo extra y algunas verduras. Recomiendo poner agua de más para separar algo de caldo para un día frío de la semana siguiente en el que, después de 10 horas de trabajo, llegues a casa con ganas de un poco de caldo caliente.
Ingredientes (2P): una longaniza de pueblo, dos o tres trozos de costilla de cerdo para guisar, un par de trozos de chorizo extra, dos cebolletas, dos ajos, un tomate, azafrán y sal.
Empezamos. Picamos el ajo y el tomate y cortamos la cebolleta a tiras y lo ponemos todo en ese orden en una cazuela de tamaño medio. Troceamos la longaniza, el chorizo y las piezas de carne si son muy grandes y las añadimos cuando las verduras estén a medio cocer. Lo salamos y lo rehogamos todo junto hasta que la carne se dora y ha soltado su sabor y lo inundamos de agua caliente. La cantidad de agua depende de si queremos reservar caldo para otro día o es sólo para este arroz, pero yo calculo que entre un litro y litro y medio está la cosa. Lo dejamos hirviendo a fuego lento durante una media hora. En este momento separamos el caldo que queremos reservar y el resto lo rectificamos de sal y añadimos el arroz (150-200 gr). A partir de aquí bastará con 10 minutos a fuego fuerte y 6 a fuego lento. Si queremos que espese un poco más le podemos añadir una cucharadita de harina disuelta en un poco de agua caliente, pero no creo que haga falta. A disfrutar.
Rollitos vietnamitas gran escala
Seguimos con la temática oriental, esta vez con unos rollitos vietnamitas rellenos de lo que había por la nevera, por ser coherente con el blog… Suelen ser más pequeños y compactos, pero en este caso hemos optado por una configuración más abierta tipo kebab, más fácil de preparar. Los puristas dicen que estos rollitos sólo se deben preparar con carne (con pato, para ser más exactos), pero hemos improvisado con lo que teníamos y nos han salido marineros.
Ingredientes (6 rollitos): 6 galletas de arroz para rollitos, 12 gambas peladas, 40 gr de brotes de soja, 6 palitos de cangrejo, 6 hojas de lechuga no muy grandes, zanahoria y pepino cortados a tiras, y salsa de soja con sésamo.
Preparamos los ingredientes cortados y dispuestos para ser seleccionados. Mojamos las galletas o rollitos en agua caliente unos 20-25 segundos (ver instrucciones del paquete), y los vamos reservando sobre un paño (no hace falta secarlos). Pasamos las gambas por la sartén para que se hagan ligeramente, y al final añadimos los palitos de cangrejo deshilachados a la misma sartén, con un pelín de soja para que cojan sabor. Lo escurrimos y los reservamos en un bol. Sobre cada una de las hojas de arroz disponemos una hoja de lechuga y posteriormente el resto de los ingredientes, con un par de gambas por rollito y una cantidad generosa de palitos de cangrejo. Enrollamos ligeramente cada pieza para que contenga el material (ojo, que son difíciles de manipular) y una vez enrollados ponemos un poco de sésamo por encima para decorar. Preparamos la salsa de soja con más sésamo y un poco de wasabi en un recipiente y lo servimos todo junto.
Noodles de arroz con pollo y cebolleta
Es la primera vez que tratamos la temática oriental en este blog, pese a ser una de nuestras favoritas. El problema con el que nos solemos encontrar es que requiere de ingredientes específicos y difíciles de encontrar. Por esto, si el tema interesa, recomiendo hacer una compra en el barrio oriental de tu ciudad (en Valencia, junto a la estación del norte hay varias tiendas) o bien en algún delicatessen que tengan comida de importación (más caros, pero huelen mejor). El kit básico consiste en salsa de soja, vinagre de arroz, arroz para sushi, algas nori, sésamo, setas deshidratadas, wasabi, y alguna cosa más que seguro que se me olvida. Es imprescindible contar con buena bibliografía por que es una cocina sencilla pero que necesita de instrucciones exactas. En este caso la receta está extraída del libro “Fideos orientales” de la editorial Parragon. En el libro la titulan “Hormigas trepadoras” por la manera en que la carne se adhiere a los fideos de arroz, pero no me parece un nombre demasiado seductor. Os cuento como se ha preparado en esta ocasión.
Ingredientes (4P): 250 gr de fideos de arroz; 1 cucharada de Maizena; 3 cucharadas de salsa de soja; 1 cucharada y media de vinagre de arroz, 1 cucharadita y media de azúcar; 350 gr de carne picada (a elegir cerdo, ternera o pollo), 2 ajos, 3 cebolletas, 1 guindilla y algo de sésamo. Cilantro o perejil para decorar (opcional).
Por un lado, ponemos los fideos a remojo en agua caliente (fuera del fuego) unos 20 minutos o como indica el paquete. Por otro lado juntamos la carne, la salsa de soja, la Maizena, el vinagre de arroz, el azúcar y un poco de sésamo y lo mezclamos todo con las manos hasta que quede un color uniforme. Lo dejamos macerar 10 minutos. Mientras tanto ponemos en el fuego la cebolleta, el ajo (todo picado) y la guindilla con un poco de aceite, que se vaya haciendo. Cuando la carne haya macerado lo juntamos todo en la sartén o wok y lo mezclamos bien. Añadimos los fideos y lo removemos con un par de tenedores. Lo servimos caliente y a la mesa. Se puede añadir si se tiene algo de cilantro o perejil para decorar.
Focaccia con bacon y tomates cherry
Este espectacular trozo de italia ha llegado a la mesa de la mano del libro “Brunch, un placer de fin de semana”, de la editorial Parragon. Una verdadera pasada de pieza que mezcla la pasión por el pan recién hecho, los tomates asados y el bacon crujiente. Todo ello tintado en aceite de oliva virgen extra y albahaca; impresionante. La receta, que se antoja un poco complicada, acaba sorprendiendo por su facilidad; pide un poco de esfuerzo con la masa, pero merece la pena sin duda.
Ingredientes (6-8 P):
Masa: 500 gr harina, 1 cucharada de albahaca, 1/2 cucharadita de azúcar, 2 cucharaditas de sal, 1 cucharadita de levadura, 2 cucharadas de aceite y 325 ml de agua tibia. Resto: 400 gr de tomates cherry, 200 gr de bacon cortado, albahaca fresca (prescindible, sólo para decorar).
Para preparar la masa, mezclamos todos los ingredientes de ésta en un bol previamente engrasado y amasamos hasta conseguir una masa homogénea y esponjosa (10 min). La tapamos con film transparente y la dejamos reposar una hora como mínimo. Mientras tanto, ponemos los tomates en una fuente con un papel vegetal, los salpimentamos, añadimos un chorro de aceite de oliva y los horneamos a 140º durante unos 30-40 minutos.
Cuando la masa haya duplicado su tamaño (1 hora) la amasamos un poco más y la extendemos en una base de silicona o un papel de aluminio previamente engrasado con aceite. Le damos forma y disponemos los tomates y el bacon por toda la superficie. La dejamos reposar 10 minutos más y la metemos en el horno, que habremos precalentado a 220º y la horneamos unos 20 minutos. Si se sirve caliente el resultado es espectacular.
Brochetas de pollo improvisadas
Esta es una de esas recetas de absolutamente nada en la nevera™. Es una de esas veces que te apetece cocinar pero no tienes nada de nada, y además es festivo, y cualquier receta de cualquiera de tus libros necesita de apoyo logístico. Es en ese momento sólo puedes que agudizar la imaginación y experimentar, a suerte de que luego el resultado sea incomestible…
Ingredientes (2 pax): 4 filetes de pechugas de pollo deshuesadas; 100 gr de longaniza suprema cortada a lonchas muy finas; unos trozos de queso semicurado; medio vaso de leche y medio de zumo de naranja; unas gotas de zumo de limón; albahaca (picada o mejor aún fresca en hojas) y pimienta negra recién molida; 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y algo de ensalada para acompañar.
Ponemos los filetes de pechuga de pollo a remojar en un plato con la leche, el zumo de naranja y las gotas del limón. Lo ideal es que reposaran de un día para otro, pero si no al menos unas horas. Cuando nos metamos en faena, aplanamos los filetes con el rodillo, y vamos poniéndolos sobre una tabla de madera grande. Añadimos la albahaca, las lonchas de longaniza (o bacon si apetece), un trocito de queso por cada loncha, la pimienta y un poco de perejil si se quiere. Enrollamos el invento como podamos y cortamos en trozos del tamaño de un dátil que vamos envainando en un palillo para brochetas.
Cuando tenemos las brochetas listas (unas 3 por cabeza) las bañamos con un hilo de aceite de oliva y las disponemos sobre una plancha o parrilla caliente. Les damos una única vuelta al cabo de unos minutos y las servimos con algo de ensalada. Os recomiendo comerlas inmediatamente, si se enfrían pierden fuerza y el pollo se seca. Pero recién hechas son un improvisado manjar!
Ruotte della nonna con tomates secos y calabacín
Esta es una receta sencilla que acostumbraba a hacerme cuando vivía en Milán. No tiene demasiado secreto, y se puede hacer con cualquier tipo de pasta, pero a mi me gusta utilizar ruedas por mera nostalgia. Además la geometría de la rueda trabaja muy bien con el calabacín y el resto de elementos.
Ingredientes (2 personas): 250 gr de ruedas barilla (aviso: difíciles de encontrar); 1 calabacín mediano; 50 gr de tomates secos; 1 cebolla grande; sal, pimienta negra, parmesano recién rallado y albahaca.
No tiene secretos. Por un lado se cuece la pasta según indica el paquete. Por otro lado se pica la cebolla y se corta el calabacín pelado a dados de tamaño medio. Se pone al fuego con algo de aceite y se tapa para que se cueza todo bien a fuego lento. Por último se añaden los tomates secos cortados a tiras pequeñas y un poco más de aceite de los propios tomates para que coja cuerpo.
En última instancia se junta la pasta con el sofrito y se añade la pimienta recién molida, la albahaca (en abundancia) y se remueve todo bien. Se corona con el parmesano y a la mesa.
Salsa de tomate infalible
Una salsa de tomate es un básico en la cocina. Por supuesto que se puede comprar, de las de “calentar y listo”, pero hay ciertos placeres en la vida que no se pagan con dinero. El chup chup de una buena salsa de tomate durante sus 30-40 minutos, con un irresistible aroma impregnando el ambiente… Es un placer impagable. Lo bueno de la salsa de tomate es que es casi un plato en sí mismo. Si le añadimos cualquier cosa tendremos un buen plato principal. En este caso le añadí arroz blanco, pero con una pasta o incluso una carne, caracoles o un lomo de bacalao, ponerlo en un hojaldre y meterlo al horno… cualquier cosa le va estupenda.
Esta salsa en concreto es de Jamie Oliver, el cocinero de la BBC. Yo le he retocado alguna cosa, pero el mérito es suyo en cualquier caso. Bueno, al trapo.
Ingredientes: tomates maduros, cebolla, ajo, canela en rama, vinagre de módena, aceite de oliva, laurel, vino blanco y si quieres, guindilla. Sal y pimienta.
Picamos la cebolla, el tomate y el ajo. Ponemos una sartén o cazuela ancha al fuego con el aceite de oliva a fuego medio. Sofreimos la cebolla y cuando empiece a dorarse, añadimos el ajo hasta que le ocurra lo mismo. Añadimos el vino blanco (75ml) hasta que se evapore. Posteriormente añadimos el tomate, un poco de canela en rama, la hoja de laurel, la guindilla (opcional), un poco de pimienta y lo salamos. Subimos el fuego y añadimos el vinagre de módena. Deberíamos llevar unos 10 minutos al fuego, esperamos un par más para que coja temperatura y bajamos el fuego al mínimo. Tapamos parcialmente y dejamos que la cocción continúe durante otros 15-20 minutos. Cuanto más tiempo, mejor. Si se seca podemos añadir un poco de agua caliente para que coja un poco de cuerpo.
El resultado es para chuparse los dedos. Es un plato que se prepara por devoción, porque las de bote no están mal, pero claro, nada que ver.
Penne rigate con queso azul, cebolleta y champiñones
Esta pasta hace verdaderos honores a nombre de este blog. Digamos que podríamos haberla hecho con cualquier otra cosa, pero de nuevo no había nada en la nevera y hubo que improvisar. El resultado debo decir que fue sorprendentemente agradable: una pasta suave pero con carácter, nada espectacular pero por encima de la media diaria. Os explico como fue:
Ingredientes (para 2 personas):
Penne rigate (o cualquier otra pasta corta); 2 cebolletas medianas; una lata pequeña de champiñones (mejor frescos, claro); 100 gr de queso azul; 100 ml de nata líquida; 100 ml de vino blanco; sal, pimienta negra recién molida y parmesano rallado.
Como veréis no tiene secretos. Por un lado se cuece la pasta el tiempo que indique el paquete. Yo suelo utilizar siempre pastas Barilla, la diferencia de precio es mínima y siempre sale buena si se cuece el tiempo exacto que indica el envase. No hace falta ni probarla. El caso, mientras se cuece la pasta preparamos el acompañamiento.
En una sartén ponemos una cucharada de aceite y rehogamos la cebolleta que previamente hemos cortado en tiras finas, como deshilachada. Cuando tenga un tono translúcido echamos los champiñones hasta que ambas cosas estén un pelín doradas, pero sin quemarse. Salamos el sofrito y vertimos el vino blanco y dejamos que se evapore todo hasta que el sofrito vuelva a estar casi seco. A continuación añadimos la nata, un poco de leche para rebajar y el queso azul para que se derrita bien. Dejamos unos minutos al fuego para que la mezcla se funda del todo. Mezclamos la pasta con la salsa y listo.
Por último añadimos, ya en el plato, el parmesano rallado y la pimienta negra molida. Dados los ingredientes no le vendría mal un pelín de nuez triturada, pero eso queda al gusto del consumidor.
Pasta ahumada
Esta pasta surgió improvisada hace un montón de años en casa de una amiga. No teníamos gran cosa en la nevera (para variar) y salió un plato que he repetido un montón de veces porque está de muerte y es súper fácil.
Ingredientes (2 personas)
200 gr de pasta (Fusilli Barilla en la foto)
Media lata de anchoas
100-150 ml de nata
75 ml de vino blanco
Un poco de leche
Una pizca de nuez moscada
Una cebolla
Sal y pimienta recién molida
Por un lado se cuece la pasta en abundante agua hirviendo durante el tiempo que indique el paquete (ojo que suelen acertar, lo tienen mirado).
Por otro lado se prepara la crema ahumada en una sartén ancha. Se pica la cebolla muy menuda y se pone al fuego (con un pelín de aceite o mantequilla) hasta que se empiece a dorar. Se cortan las anchoas en pedacitos muy pequeños, casi picada, y se añade a la sartén. Se añade un poco de vino blanco y se deja consumir. En este punto se añade la nata y un poco de leche para aclarar la salsa. Se le añade la nuez moscada rallada y se deja unos minutos al fuego, para que se fundan los sabores. Cuando la pasta esté lista se dispone en una fuente y se le añade la salsa, se muele un poco de pimienta negra por encima y listo para servir.
Curiosamente, este plato NO sabe a anchoa, sólo se queda ligeramente ahumado por la salsa, pero no es un sabor dominante ni mucho menos. De hecho, si te gusta mucho la anchoa debes añadirle una anchoa a cada plato, que además te ayudará a presentarlo.
CONSEJOS: La pasta, si no son Fusilli, que tenga estrías o una geometría compleja, le ayudará a estar más impregnado de salsa en cada bocado. Otra cosa, en esta pasta no se debe poner queso. Aunque esto es sólo una recomendación. Ah! y ojo con salar la salsa, no es necesario, la anchoa ya hace su papel.
Risotto mestizo
Primero que nada debo declarar mi pasión, como buen valenciano, por toda clase de arroces. De cualquier forma y tipo, el arroz es uno de los alimentos más agradecidos y variados, al igual que la pasta. Lo puedes hacer con lo que quieras que nunca te dejará tirado. Bien es cierto que hay que pillarle el punto, pero eso ya es cuestión de práctica.
En este caso no voy a hablar de arroces locales, si no de risottos. El risotto no es sólo cómo preparan el arroz los italianos, es un plato distinto, con su propia personalidad y textura, que enamora al primer bocado. Para los puristas locales será un sacrilegio (¿¿¿arroz con queso???) pero os aseguro que merece la pena probar. Digamos que es otro rollo, ni mejor ni peor, distinto.
En este caso me he saltado aún más las normas y no sólo he preparado un risotto, si no que además le he importado raíces indúes. Os lo cuento.
Ingredientes (para 2 personas):
200 gr de arroz arbóreo*
Una cebolla grande o dos pequeñas
Un ajo bien picado
50 gr de mantequilla
100 ml de vino tinto
Dos cucharaditas de curry
Una pastilla de caldo de pollo
Un par de filetes de pechugas de pollo (150 gr)
Sal marina y pimienta recién molida
Parmesano recién rallado (o no)
Una hoja de laurel
Agua (1L)
En un cazo ponemos el agua, la pastilla de Avecrem y el laurel hasta llevarlo a ebullición y lo mantenemos a fuego lento durante todo el proceso.
En una sartén grande (o cazuela baja) ponemos la mitad de la mantequilla y la cebolla muy picada. Cuando ésta vaya quedándose translúcida añadimos el ajo picado y el pollo cortado a tiritas o taquitos y lo salamos, hasta que se dore un poco. Tras esto añadimos el vino tinto (que cubra) y subimos el fuego para que se vaya el alcohol. Añadimos el arroz y el curry y vamos esperando a que vaya secando el guiso. Éste es el secreto del risotto: durante los siguientes 16 minutos iremos añadiendo el caldo que tenemos reservado en el cazo a medida que el arroz se la vaya consumiendo, hasta que se acabe. Es un arroz meloso, que no nos preocupe que no quede seco del todo porque de eso se trata.
Bueno, y ahora la guinda: cuando el arroz termine de consumir el caldo y consideremos que está cocido añadimos el resto de la mantequilla, la pimienta y el parmesano rallado y removemos ágilmente para que todo el guiso se impregne de ambas cosas y el queso se derrita bien, y a la mesa**!
*El arroz arbóreo es el más indicado para risotto. Es un arroz de grano corto que libera suficiente almidón como para que el plato quede muy cremoso, pero permaneciendo al dente en el eje del grano. No obstante alguna vez he tenido que utilizar el arroz habitual en esta zona y no he tenido demasiados problemas, sale igual de bueno.
**Es imprescindible comerlo inmediatamente y en caliente; y se le puede añadir más queso en la mesa!
Orecchiette Pugliesi con tomates secos
Tras un viaje por Italia era inevitable una receta de este tipo, muy sencilla pero de ingredientes puramente toscanos. El tipo de pasta evidentemente puede ser sustituída por otra, de hecho estas orejitas que aparecen en la foto no las he visto por aquí; y los tomates secos … bueno, no los había buscado así que tampoco sabría decir donde encontralos.
Ingredientes: (para 2 personas)
200 gr de pasta
4 o 5 tomates secos
2 dientes de ajos
Albahaca (si es natural mejor)
vino blanco
Preparación:
En primer lugar, los tomates deben estar desalados tal y como se indica en su propio envase. Empezamos picando el ajo que ponemos a dorar, en cuanto tome algo de color, se añaden los tomate picados, albahaca, un chorreón de vino blanco y otro de agua, si se quiere se puede añadir también una guindilla, y se deja cocer a fuego lento.
Se pone el agua a calentar y en cuanto llegue al punto de ebullición se echa la pasta el tiempo que indique el envase. Una vez cocida la pasta se escurre ligeramente y se coloca en la fuente de servir con un chorreón de aceite, seguidamente se incorpora el sofrito, que debe haber reducido bastante.
Finalmente se espolvorea queso rallado por encima y se añade pimienta negra recien molida.
Buon apetit!!
Tomates al ajo
Esta receta no tiene mayor secreto que ser un apasionado de los tomates. No tiene complejidad alguna y podría decirse que es, prácticamente, como coger un tomate y servirlo en un plato. Sólo le añado un par de detalles para que el solitario tomate se vea enriquecido hasta convertirse en un auténtico manjar. Ni que decir tiene que la calidad del tomate es crucial en esta batalla, pero lo cierto es que el atrezzo mejorará cualquier género del que dispongamos.
Ingredientes (para 2 personas)
2 tomates de tamaño mediano
Aceite, ajo, sal gorda y pimienta
Albahaca y parmesano
Crema de balsámico
Preparación
Cogemos un plato grande y llano, y echamos una gota de aceite (literalmente). Partimos un ajo grande por la mitad, y utilizando el aceite para que deslice, lo frotamos por todo el plato*. Esto nos dejara un ligero sabor a ajo que tintará ligeramente los tomates, pero sin repetirnos durante todo el día. Con el plato preparado disponemos los tomates en finos gajos como si fuera una tarta de manzana. Luego, sobre cada fila añadimos un hilo de crema de balsámico**, como si fuera el sirope de un helado. Después añadimos la sal gorda, la pimienta, la albahaca (con generosidad) y el aceite (de oliva virgen). Por último añadimos unas lajas pequeñas de parmesano, como si fuera un carpaccio. Mejor si es recién rallado, por supuesto, pero yo utilizo el rallado especial para pasta de Mercadona y funciona estupendamente.
Eso es todo, ahora tenemos unos tomates con un ligero toque de ajo que pueden servir de centro, de aperitivo o incluso de cena ligera.
*El truco de frotar el ajo por el plato lo aprendí de mi amigo Alberto Lacruz. Él lo utiliza en un carpaccio de champiñones que está de muerte y que otro día añadiré a este blog (con su permiso, claro).
**La crema de balsámico era, hasta hace poco, un producto delicatessen. La probé en Bologna en 2005 y desde entonces me ha vuelto adicto. Sólo la encontré en El Club del Gourmet de El Corte Inglés, pero hace unos meses vi que la vendían en Mercadona y bien de precio. Es, básicamente, un aceite balsámico en crema. Es más fácil de aplicar a determinados platos y sobretodo ayuda a que los platos tengan mejor presencia en la mesa.



















