Nada en la nevera

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Desayuno con diamantes

Esta receta no tiene complejidad alguna, pero consideramos que estaría bien incluirla sólo por el placer de darle valor a lo sencillo. El secreto está en comerlo recién hecho y en la calidad del jamón. Evidentemente, lo ideal es que sea ibérico, cortado fino y entreverado.

Ingredientes (1P): una buena rebanada de pan, un huevo, un poco de mantequilla y jamón ibérico.

Se tuesta el pan y se le unta una pequeña cantidad de mantequilla. Se fríe un huevo con poco aceite y se cuece al gusto. Se corta el jamón a virutas y se dispone todo sobre el pan como mejor nos parezca. El resultado es brutal, un plato sencillo pero de una calidad inigualable.

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Una de panes (I) > Batard francés

batard_frances

Primera experiencia con la difícil tarea de elaborar un pan casero: dificultad, baja; fuerza de voluntad necesaria, alta, requerimientos económicos, nulos. Llega un momento en todo camino gastronómico en que te pasa por la cabeza elaborar tu propio pan. Bien por el placer de disfrutarlo recién horneado, bien por poder cargarlo con algún elemento a tu gusto. Lo cierto es que el pan es uno de esos alimentos que merece la pena comprar en la panadería (relación calidad-esfuerzo-precio óptima), pero está bien probarlo en algún momento de tu vida. En plan Heidi, es una ocasión para sentirte útil en esta sociedad de la inmediatez y la especialidad en la que cada uno hace lo que hace y cada vez es más tonto para hacer otra cosa que no sea la suya propia. 

En este caso, la toma de contacto ha sido con un pan, digamos, compacto y con personalidad al que sólo le hace falta un chorro de aceite para ser un plato en sí mismo. Es un pan que recibe su nombre de la irregularidad de la forma de la barra -batard en francés significa bastardo- y es típico de los campesinos franceses. En la versión II de esta aventura (próximamente, en Nada en la nevera™) veremos otras opciones, más ligeras y esponjosas que bien le van a un queso cremoso o a un embutido ligero cortado fino. 

Ingredientes (para dos hogazas, cada una con una carga): A) Para la masa base: 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra; 500 gr de harina; 2 cucharaditas de sal marina, 310 ml de agua tibia; 25 gr de levadura fresca; B) para las cargas: 50gr de dientes de ajo, sin pelar; 2 cucharadas de romero fresco; 2 cucharadas de albahaca; 2 tomates secos en aceite, media cucharadita de cayena picada. 

Como explicaba antes, estas cantidades dan para dos hogazas de unos 25 cm y hemos decidido preparar cada una con una carga para que el experimento dé resultados más diversos. Una de ellas la prepararemos con ajo asado y romero, de sabor potente y aún más potente aroma; la otra de albahaca, tomates secos y cayena, ligeramente picante.

Primero que nada preparamos las cargas. Para la primera hogaza disponemos los ajos pelados en una fuente de barro pequeña, con el horno precalentado a 200º y ligeramente salpicados en aceite, unos 20-30 min. hasta que estén blandos y caramelizados. Se sacan, se pelan, se aplastan y se mezclan con el romero hasta formar una pasta homogénea. Para la segunda hogaza picamos los tomates secos, le añadimos la cayena molida y la albahaca y lo mezclamos con energía y un pelín de aceite. 

Para la masa base ponemos la harina, la sal, la levadura y la mayor parte del agua (tibia) en un bol grande y mezclamos hasta tener una masa suave y elástica. Partimos la masa en dos piezas de tamaño parecido y mezclamos cada una con cada uno de los preparados. A partir de este punto seguimos con la receta en paralelo, con cada hogaza, amasando durante unos 8-10 minutos. Las cubrimos con papel film y las dejamos reposar una hora o hasta que doble su volumen. Pasado esto las volcamos y golpeamos para extraer el aire y las amasamos un par de minutos más. Le damos forma a cada barra, de unos 25 cm, espolvoreamos un poco de harina y las tapamos con un paño sobre una rejilla de horno y esperamos otros 30 minutos. Le realizamos unos cortes en la parte superior de poca profundidad y las horneamos 25-30 minutos, hasta que estén doradas y suenen a hueco por la parte baja. Lo dejamos enfriar y listo. Una copa de vino, un buen aceite y a disfrutar como si estuviéramos en la misma campiña francesa. 

 

Tomates al horno rellenos de champiñones

tomates al horno

Una receta fácil para amenizar el fin de semana. En plan cena ligera, unos tomates con algo dentro y un rato al horno son un acierto seguro. En este caso, queso y champiñones frescos, con algún detalle más. La receta es prácticamente autoexplicativa, pero no obstante paso a detallarla a continuación.

Ingredientes: 1 tomate grande de buena calidad por cabeza (mejor valenciano o raf), dos o tres champiñones de buen tamaño para cada tomate, parmesano para rallar, gouda o emmental en cuña, vino blanco, un poco albahaca, ajo, cayena y pimienta negra molidas. 

Primero que nada lavamos y cortamos los champiñones y vaciamos los tomates, previamente cortados por la mitad. En una sartén disponemos los champiñones troceados menudos y un ajo muy picado a saltear y al minuto se le incluye el relleno de los tomates (con o sin pepitas, va en gustos). Cuando empiecen a coger color se añade el vino y la albahaca, y cuando se reduzca el vino se salpimenta y se reservan. 

A los medios tomates vacíos les ponemos unas gotas de aceite de oliva en el fondo, junto con una pizca de cayena molida y los rellenamos del pesto de champiñones. Los tapamos con una lámina de gouda o emmental y al horno unos 20-25 minutos. Al salir, los disponemos en una fuente y rellenamos los huecos blancos con canónigos, terminando el plato con un poco de parmesano rallado por encima. 

Panecillos gratinados con puerros y gouda

panecillos al horno

Sábado por la mañana, sol (en navidad). Clara de limón y pincho de tortilla en una terracita en la puerta del Mercado Central de Valencia. No sé si será por el trasiego de gente aparentemente feliz y tranquila, por el sabor de la tortilla recién hecha o por el sonido de las cuerdas de una guitarra callejera, pero esta es sin duda una de las mejores costumbres que tiene esta ciudad. Es una visita obligada para todo aquél que le guste el mundo gastronómico, especialmente para los cocinitas de fin de semana. El caso es que he adquirido unos puerros de tamaño XL, una buena cuña de gouda tierno, perejil y algo más y me he dispuesto a preparar esta receta del libro “Brunch, un placer de fin de semana” (Ed. Parragon) del que ya hemos hablado en alguna otra ocasión. Es delicioso mezclar los sabores del puerro tierno y ligeramente dorado con el Gouda gratinado y suave. Os recomiendo perder un poco de tiempo en prepararla porque merece la pena. 

Ingredientes (2P): 3 puerros grandes, una cuña de unos 3 cm de Gouda tierno o Cheddar en su defecto, 1 cucharada de perejil picado, una pizca de albahaca, 25 gr. de mantequilla, sal y pimienta.

Cortamos los puerros por la mitad, desechando la parte verde y las raíces, y los volvemos a cortar en rodajas finas, para que se separe bien. En una sartén grande o cazuela mediana ponemos la mantequilla y cuando esté un poco derretida los puerros y rehogamos durante 5 minutos sin parar de moverlos; hasta que se empiecen a dorar. Los retiramos y les añadimos la sal, la pimienta, la albahaca y el perejil picado; rallamos la mitad del queso y lo removemos todo bien, para que se mezcle de forma homogénea. precalentamos el grill del horno, cogemos dos panecillos medianos y los cortamos por la mitad. Los tostamos ligeramente por la parte de fuera y los disponemos en una fuente de horno. Les añadimos los puerros con generosidad y cortamos el resto del queso en lonchas finas que dispondremos sobre los puerros en los panecillos. Lo metemos todo en el horno unos 15 minutos o hasta que se funda y se dore el queso, quedando ligeramente crujiente. Vamos, una verdadera pasada. Nada más, servir en plato frío y a la mesa. 

panecillos 2

 

Bolitas de quesos y almendras

bolitas queso

Dadas las fechas que estamos viviendo no está de más lanzar alguna receta fácil y rápida para la cena de nochevieja o alguna otra. Os presento unas bolitas de varios quesos y frutos secos muy fáciles de hacer, sin cocción, y muy resultonas en la mesa. 

Ingredientes (24 piezas): 1/2 tarrina de queso tipo Philadelphia, 1/2 cuña de queso roquefort u otros (camembert, brique, etc). Un paquete de almendras tostadas sin piel. 

Muy fácil. Empezamos calentando los dos quesos en un bol unos 20 segundos en el micro para que se ablanden un poco, y luego los mezclamos entre ellos con un tenedor y paciencia. Picamos las almendras y las disponemos en un plato hondo. Con la ayuda de dos cucharitas vamos haciendo bolitas y las vamos rebozando en la almendra, que habremos picado a trozos no muy pequeños (foto). Las disponemos en un plato bien ordenadas y listo. 

Se puede variar la receta a gusto de los comensales, por ejemplo, podemos hacerla con Philadelphia y camembert, rebozadas en avellanas. La clave es que sea el queso que sea se rebaje con la misma cantidad de philadelphia. Lo cierto es que mezclar quesos y frutos secos es siempre fácil, así que queda a merced de quien decida el ir en una dirección u otra.

Rollitos vietnamitas gran escala

rollitos

Seguimos con la temática oriental, esta vez con unos rollitos vietnamitas rellenos de lo que había por la nevera, por ser coherente con el blog… Suelen ser más pequeños y compactos, pero en este caso hemos optado por una configuración más abierta tipo kebab, más fácil de preparar. Los puristas dicen que estos rollitos sólo se deben preparar con carne (con pato, para ser más exactos), pero hemos improvisado con lo que teníamos y nos han salido marineros. 

Ingredientes (6 rollitos): 6 galletas de arroz para rollitos, 12 gambas peladas, 40 gr de brotes de soja, 6 palitos de cangrejo, 6 hojas de lechuga no muy grandes, zanahoria y pepino cortados a tiras, y salsa de soja con sésamo. 

Preparamos los ingredientes cortados y dispuestos para ser seleccionados. Mojamos las galletas o rollitos en agua caliente unos 20-25 segundos (ver instrucciones del paquete), y los vamos reservando sobre un paño (no hace falta secarlos). Pasamos las gambas por la sartén para que se hagan ligeramente, y al final añadimos los palitos de cangrejo deshilachados a la misma sartén, con un pelín de soja para que cojan sabor. Lo escurrimos y los reservamos en un bol. Sobre cada una de las hojas de arroz disponemos una hoja de lechuga y posteriormente el resto de los ingredientes, con un par de gambas por rollito y una cantidad generosa de palitos de cangrejo. Enrollamos ligeramente cada pieza para que contenga el material (ojo, que son difíciles de manipular) y una vez enrollados ponemos un poco de sésamo por encima para decorar. Preparamos la salsa de soja con más sésamo y un poco de wasabi en un recipiente y lo servimos todo junto. 

Focaccia con bacon y tomates cherry

focaccia con cherry

Este espectacular trozo de italia ha llegado a la mesa de la mano del libro “Brunch, un placer de fin de semana”, de la editorial Parragon. Una verdadera pasada de pieza que mezcla la pasión por el pan recién hecho, los tomates asados y el bacon crujiente. Todo ello tintado en aceite de oliva virgen extra y albahaca; impresionante. La receta, que se antoja un poco complicada, acaba sorprendiendo por su facilidad; pide un poco de esfuerzo con la masa, pero merece la pena sin duda. 

Ingredientes (6-8 P):

Masa: 500 gr harina, 1 cucharada de albahaca, 1/2 cucharadita de azúcar, 2 cucharaditas de sal, 1 cucharadita de levadura, 2 cucharadas de aceite y 325 ml de agua tibia. Resto: 400 gr de tomates cherry, 200 gr de bacon cortado, albahaca fresca (prescindible, sólo para decorar).

Para preparar la masa, mezclamos todos los ingredientes de ésta en un bol previamente engrasado y amasamos hasta conseguir una masa homogénea y esponjosa (10 min). La tapamos con film transparente y la dejamos reposar una hora como mínimo. Mientras tanto, ponemos los tomates en una fuente con un papel vegetal, los salpimentamos, añadimos un chorro de aceite de oliva y los horneamos a 140º durante unos 30-40 minutos.

Cuando la masa haya duplicado su tamaño (1 hora) la amasamos un poco más y la extendemos en una base de silicona o un papel de aluminio previamente engrasado con aceite. Le damos forma y disponemos los tomates y el bacon por toda la superficie. La dejamos reposar 10 minutos más y la metemos en el horno, que habremos precalentado a 220º y la horneamos unos 20 minutos. Si se sirve caliente el resultado es espectacular.