Nada en la nevera

Arquitectura, Diseño, Cocina y más.

Archivo para madeira

Casa das Mudas, Paulo David

El Centro de Arte Casa das Mudas se encuentra en la población madeirense de Calheta, en lo alto del municipio. Una suma de volúmenes semi-empotrados en la roca volcánica y construidos con ésta misma encierran un museo que juega al lleno y el vacío constantemente. Con un recorrido interior y otro exterior, la escala del edificio se acerca a la del individuo a través de las calles y plazas que crean sus volúmenes. La cubierta, visible desde el acceso y desde parte del recorrido, encierra un jardín con plantas autóctonas de la isla convirtiéndose en un excelente ejemplo del tratamiento de cubierta como “quinta fachada”. Paulo David consigue con este edificio una de sus obras más relevantes y traspasa las fronteras de la isla para llegar al panorama arquitectónico de primer nivel.

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Espada Preta, Madeira

Paulo David vuelve a golpear arquitectónicamente la isla de Madeira con este espectacular restaurante. Una intervención que incluye, además del restaurante, una piscina municipal, un bar y la reordenación de toda la bahía de Cámara de Lobos. El restaurante, de acceso por su parte superior a través de un particular jardín, se apoya sobre un rotundo muro de roca volcánica manteniéndose ligero y expectante ante la bahía. El arquitecto resuelve con una planta sencilla una parcela triangular de difícil respuesta.

El restaurante tiene una carta agradable y variada, con la mayoría de los platos habituales de la isla. El pulpo es una de sus especialidades junto con las “caldereias” de pescado o marisco. La vista es impresionante y la escasa terraza una delicia para concederse una cerveza antes de pasar al comedor.

Cantinho dos Mariscos, Madeira.

No acostumbramos a escribir en esta bitácora sobre restaurantes ni a opinar sobre ellos, pero después de la experiencia culinaria practicada en este gran restaurante portugués no podemos sino que empezar a abordar este tema.

El restaurante se encuentra en la población de Cámara de Lobos (Madeira) y su acceso es algo confuso dado su espectacular enclave (Praia do Vigário). El edificio se presenta como un mirador curioso del océano atlántico, asomando una gran terraza por encima de la playa a varios metros sobre el nivel del mar. Es una belleza arquitectónica de primer nivel que bien merece una visita independientemente de si se quiere visitar el restaurante o no, pero una vez allí será difícil resistirse a los encantos de este local. Un servicio excelente, amable y atento, nos presentará una buena carta de pescados y mariscos elaborados por un experimentado y veterano cocinero. La comida es excelente y a un precio más que asequible; la carta de vinos es amplia con variedades de la isla y del resto del país; los postres son sencillamente irresistibles (recomiendo el pudding de maracuyá como cierre de la visita). Lo cierto es que aunque parezca una obviedad, el plato “surtido dos mariscos” es irresistible. En mi breve visita a la isla tuve la necesidad de volver el último día a comer antes de coger el avión, como si se acabara el mundo. Pocas veces se aúna un enclave privilegiado, una interesante obra de arquitectura y una carta de primer nivel a un precio asequible. Muy pocas veces.